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volverHace poco he decidido hacerme un 6’3’’, con tres quillas. Creo que para las proporciones y el rocker me dejaré llevar por aquellas tablas que utilizaba Curren con el pinline ancho, de color negro a unos centímetros del canto. Lo cierto es que llevo algún tiempo resistiéndome a ésta idea porque será mi única tabla corta con tres quillas, algo que hace tiempo que no me apetece conducir.
Pero tiene buena pinta, nada que ver con el 6’3’’ x 18 ¼’’ x 2 ¼‘’ que tanto abunda en todas las playas. Será una tabla muy plana, cantos llenitos, redondeados y duros en la cola, y definitivamente, con “V” en la parte de abajo, nada de cóncavos que hacen que la tabla no encuentre un punto de apoyo.
Creo que es la tabla que le falta a mi quiver, la tabla para hacer “surf moderno”.
Todo empezó hace unos 9 o 10 años, yo tenía mis tablas ultrafinas, ultraligeras con mucho rocker, como las de los pros de las revistas.
Pero buscaba algo “nuevo”, algo que encontrase su sitio en las secciones planas que encuentro en las olas que suelo surfear, una tabla que planeáse tan pronto me pongo de pié, que acelerase sin tener que hacer movimientos espasmódicos y sobre todo que al cantear girase…mis tablas finitas y estrechas pivotaban muy bien, hacían giros secos en un espacio muy pequeño, pero para conseguir tumbarme como en una moto y girar utilizando el canto como rail necesitaba una ola de más de un metro, con fuerza y pared, vamos, el baño que me doy cuando todas las condiciones se ponen de acuerdo para hacerme un regalo, algo poco común.
Le comenté eso a mi shaper (Kike Panera) y me envió algo totalmente “nuevo”, tan “nuevo” que se parecía mucho a los primeros thruster de hacía 10 o 15 años… incluso con rasgos de aquellos fish de Steve Brom o los que llevaba Larry Bertleman. Una tabla sin apenas rocker, gorda, muy, muy ancha, como 4 pulgadas más pequeña que mi tabla más corta, y con los cantos muy llenitos. Si la ponías de pié y veías su contorno era algo muy redondeado, nada que ver con el resto de mis tablas afiladas.
Al principio no me gustaba demasiado, tenía que aprender a conducirla, hacer menos movimientos extraños, y concentrarme en trazar lineas limpias, curvas perfectas, tumbar en cada giro… y derrepente había encontrado lo que buscaba. Despué fuí refinando la tabla en los siguientes encargos: canales, dos quillas, cola más ancha. La conclusión fué que la tabla absolutamente novedosa que yo buscaba, era un modelo de hacía 15 o 20 años.
Eran los famosos “Fish”o “pesetas” que tardaron poco en ponerse de moda.
Desde entonces dejé de buscar formas futuristas y combinaciones de elementos extraños y comencé a hacer “revisión histórica” y encontré en los singlefin “llenitos” y de geometrías sin aristas mis tablas preferidas.
